El “juego de la asfixia” ha sido reportado entre estudiantes de un centro educativo de Hato Mayor, según reportes manejados por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) que serán indagados.
El presidente del gremio, Eduardo Hidalgo, manifestó que, aunque no está informado de casos concretos sobre la práctica del “juego”, sí conoce “que se está presentando en un centro de Hato Mayor”. “Vamos a hacer un descenso y tan pronto tengamos las informaciones de lugar vamos a solicitar al Ministerio de Educación, a su departamento de Orientación y Psicología, que haga una jornada de educación preventiva”, manifestó Hidalgo.
En el “juego de la asfixia” o “chocking game” el adolescente se autoinduce un desmayo asfixiándose para provocar un estado de euforia, similar a una droga. Es por ello que también se le conoce como la “droga de los niños buenos”.
El presidente de la ADP no especificó si los casos de Hato Mayor se registraron en una escuela o un colegio y prometió que sería “en esta semana, miércoles o jueves” cuando la ADP tenga el informe correspondiente en mano, para el “viernes estar entregándolo al Ministerio de Educación” junto a la propuesta del gremio, la cual también alcanzaría a la Dirección de Acreditación de Colegios de la cartera estatal, para incluir las iniciativas en centros privados.
La propuesta de realizar una jornada preventiva deberá educar al personal administrativo de los centros educativos, maestros, estudiantes y tutores, propuso Hidalgo.
“Lo que falta es educación psicológica e incluir a la familia y a los propios alumnos… Capacitar a los maestros y al personal educativo para que ellos puedan estar en condiciones de dar seguimiento y prevenir las situaciones que generen este juego”, apuntó.
La práctica del “juego” puede acarrear trastornos de la memoria, intensos dolores de cabeza, paros cardíacos y accidentes cerebrovasculares. El joven tiene riesgos de caer en coma, tener convulsiones o morir, en el peor de los casos.
La práctica del “juego” deja marcas en el cuello
El “juego de la asfixia” se ejecuta entre pares, grupos y muchas veces termina provocando adicción, llevando al adolescente a practicarlo solo. Por eso, los especialistas que en el país han tratado este tema advierten a los padres a estar atentos a señales evidentes que dejan este “juego”, como laceraciones en el cuello, vasos capilares rotos en ojos o hallar corbatas, correas o bufandas en lugares extraños, como el tubo de la bañera.
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