FAUSTO ADAMES
Verón. Con un ritual lleno de realismo mágico, envuelto en loas a los seres, toques de trompetas y baterías, y salpicado de whisky y clerén, la comunidad dominico-haitiana residente en Villa Playwood rindió el último adiós a los restos mortales de Rafael Lidiano, “El Brujo” más famoso del sector.
Más que una ceremonia fúnebre parecía una fiesta de palos, a juzgar por las montaderas y las invocaciones a los espíritus que realizaban sus seguidores y familiares más cercanos.
Lo cierto es que de acuerdo con las versiones recabadas por este medio de comunicación, la muerte de Lidiano se produjo por causas tan misteriosas y desconocidas como lo fue su propia vida de brujo curandero y las recetas que brindaba a sus pacientes.
Personas ligadas a la familia informaron al BávaroNews que El Brujo fue declarado muerto el miércoles en la tarde, pero no fue enterrado hasta bien entrada la tarde del viernes, porque sus familiares estaban esperando que reviviera a la media noche del jueves o del viernes pasado.
Tanto Henríquez, como Jaison Bautista Luna, María Pier y la que todos llaman “la cocinera”, testificaron que cientos de personas lo vieron vivo y caminando.
No obstante, sea lo que fuese que sucedió con su muerte y resurrección, el personaje de Rafael Lidiano, El Brujo más famoso de la comunidad de Villa Playwood, ya forma parte de la mitología popular de Verón.
Yolanda Lidiano, hermana del fallecido, informó que su hermano murió muy joven, ya que al momento del suceso apenas contaba con 35 años. Dijo entre lágrimas y sollozando que “quería mucho a mi hermano, que era una persona muy buena y siempre me llamaba con cariño para hablar conmigo, y ahora no tengo a nadie que me llame ni que me ayude en el país, y no sé que voy a hacer”.
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