Fue una persona que no le hacía daño a nadie. Creó su forma de ser. Recibí de él muchos consejos. Lo voy a extrañar hasta el día que esté vivo. Lo voy a recordar con mucho cariño”, agregó.
Poco más de cien personas acudieron al cementerio a darle el adiós bajo un candente sol, que en pocas ocasiones fue cubierto por las nubes. Un sencillo nicho acogerá como morada los restos de Andújar, quien por 13 temporadas en las Grandes Ligas (1976-1988) mostró su talento desde el montículo con Houston, San Luis y Oakland, donde compiló marca de 127-118 y 3.58 de efectividad.
“A Joaquín Andújar lo conocemos por su trayectoria que tuvo en las Grandes Ligas, pero muy pocas personas conocieron la parte humana de él. Era de las personas que se quitaban los zapatos para dárselos a otro. Hoy estoy de luto, estoy triste. Su muerte me tocó muy fuerte”, sostuvo De Freites. Pasada las once de la mañana, los restos del expitcher partieron desde la funeraria San Pedro, de la calle Rafael Deligne. Fue escoltado por dos unidades del Cuerpo de Bomberos de esta provincia, así como una patrulla motorizada ocupada por dos agentes SWAT. Antes, fueron a ofrecerles las condolencias a los familiares los también exjugadores José Rijo y Rafelín Ramírez. En el invierno jugó con el Escogido, Estrellas, Águilas y Licey. Se retiró con récord de 50-42 y efectividad de 3.05. “Joaquín y yo jugamos pelota desde pequeños en casi todas las categorías. Fue un gran competidor, pero sobre todo un gran ser humano”, recuerda Juan Ramón Bernhardt.
Este sábado se realizará una única misa en la catedral San Pedro Apóstol, a las 7:00 de la noche.
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