Muchos no se dieron cuenta de lo sucedido, pero la joven que estaba en primera fila, allí donde las boletas costaban más caras, parece haberse emocionado demasiado y sencillamente decidió extender su beso, no importa que estuviese congelado.
Cuentan los que lo saben que El Potrillo recibió estoicamente el intento de gelicidio, o el beso en forma gélida que le lanzó la fanática. Pero eso sí, tuvo un gesto que recordó a Pilatos. Cuando los agentes de la seguridad llegaron hasta la gelicida, Alejandro Fernández hizo un gesto que claramente significaba: “¡Llévensela!”. ¡Y se la llevaron!
El concierto continuó tal y como estaba previsto. ¡Un exitazo de tres horas!
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