
Los esfuerzos no pueden ser mayores, ni la frustración, ya que la señora ni valiéndose de un “buscón” dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha podido conseguir sus propósitos: Ver a Doña Margarita.
La única satisfacción que Ana Miriam ha logrado es la permanencia en la cárcel de Najayo de Yudelki, mejor conocida como Yuly, la mujer que desgració su vida lanzándole el “ácido del diablo”, luego de una discusión por pleito de muchachos.
“Las esperanzas de mis hijos y yo, de volver a una vida normal se han desvanecido”, dijo Ana Miriam con lagrimas en los ojos.
Según Ana Miriam, hasta el fiscal encargado su caso ha dejado de visitarla, usualmente lo hacía semanalmente, y hace un mes que no se presenta a su residencia.Allí, lejos de la gente, encerrada en su casucha, a orillas del río Ozama en el barrio Gualey, del Distrito Nacional, esta joven mujer padece su mal junto a sus cuatro niños Johan, Angel, Loren y Eleini (ninguno sin declarar). Y viviendo de la caridad de vecinos, amigos y familiares.
Ana Miriam, de 33 años de edad, duerme con sus cuatro criaturas de 12, 8,7 y un año, en una cama que apenas le cabe en la única habitación de la casita que ocupa en calidad de préstamo.
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