lunes, 3 de diciembre de 2012

Sospecha al uso de esteroides puede complicarle Sammy Sosa entrar SF


SANTO DOMINGO. Sammy Sosa entró este año por vez primera a la boleta de candidatos para el Salón de la Fama de Cooperstown y los reportes que han llegado no son nada halagüeños para que el petromacorisano se convierta en el segundo criollo en llegar a la inmortalidad de las Grandes Ligas.
Seis periodistas con derecho a voto de la ciudad de Chicago dijeron que no votaron por Sosa y una encuesta realizada por la agencia de noticias The Associated Press da cuenta que sólo el 18% de los votantes emitieron sus sufragios a favor del Bambino del Caribe para el próximo ceremonial, a celebrarse en julio próximo y, cuyos resultados serán publicados el nueve de enero.
El 45% votó por Barry Bonds y el 43% por Roger Clemens, las otras dos figuras vinculadas a casos de dopaje que debutaron este año en las boletas.
Para ser exaltado es necesario capturar el 75% de los votos de un panel de poco más de 600 periodistas.
Gail Fischer, una veterana periodista establecida en Chicago que ha dado cobertura a los Cachorros por casi dos décadas, sugirió en un artículo en Comcast Sports que los egos de Sosa le pasarán factura en su camino hacia la inmortalidad.


A continuación, una parte del artículo de Fischer.
Cuando entré a la casa de Sammy Sosa en la República Dominicana, allá en 2006, el ex toletero de los Cachorros se preparaba para su fiesta anual de cumpleaños, una suntuosa actividad de alfombra roja que realizaba cada año y que atraía a celebridades desde el mundo del béisbol hasta Hollywood.
Salma Hayek estaba en la lista A de los asistentes de ese año. Recibí un vistazo rápido en la vida privada de un público de figuras muy deportivas y supe inmediatamente que Sosa todavía tenía un aura de grandeza, aún después de haber dejado a los Orioles de forma abrupta dos años antes y haber terminado su carrera de libros de cuentos con los Cachorros de forma amarga.
No se había retirado, su regreso estaba en progreso, pero su estrella seguramente ya estaba caída, a pesar de que ese sentido de grandeza brillaba más que nunca.
Lo primero que Sosa hizo cuando me saludó en la puerta fue darme un tour por su casa con vista al mar en el resort Casa de Campo en La Romana. Nuestra primera parada, el salón de espera donde Sammy orgullosamente señalaba un amplio cuadro de él colgando junto a otro de Jesucristo. Sonreí al paralelo obvio que él trataba de presentar con el material gráfico y entendí que Sosa todavía creía que caminaba sobre las aguas.
Egos como este no son construidos en un día y tampoco solos. El béisbol, los Cachorros y los fanáticos, todos tuvieron una mano en la construcción de Sammy Sosa. Sosa y Mark McGwire tienen el crédito de "salvar el béisbol" en 1998 cuando su batalla de jonrones tuvo lugar. Los Cachorros, la liga y Sosa hicieron mucho dinero durante ese tiempo y nadie lo cuestionó por la audacia. Ahora que la era extensa de esteroides ha salido a la luz, ese periodo pasó de ser glorificado a ser denigrado más rápido que en lo que Sosa podría ver una recta a 99 millas por hora.
Un tipo como Sosa no podría comprender por completo pasar de ser súper famoso a súper infame de la noche a la mañana, y aún así mantener su inocencia y su orgullo.
Cuando pregunté a Sammy en su hogar en 2006 si alguna vez utilizó drogas para mejorar el rendimiento, él lo negó y dijo: "No hay evidencia de eso". Tres años más tarde, un artículo del periódico The New York Times reportó que Sosa había arrojado positivo por esteroides en 2003. El toletero nunca ha tocado el tema. La respuesta que me dio en 2006 puede revelar porqué nunca refutó la historia.
"Realmente no tengo que preocuparme por lo que esa gente piensa", dijo Sosa cuando se le preguntó sobre la percepción de que usó esteroides. "Porque ese no es mi problema. Mi propio mundo, yo, yo estoy feliz. Yo sé quién soy. No tengo ningún control sobre esas personas y lo que ellos piensan, porque de cualquier manera ellos van a pensarlo, así que ¿por qué tengo yo que estar preocupado por eso? ¡Vamos!"
Cree que tiene números
Lo que Sammy dijo es verdad. La gente va a pensar lo que quiera sobre él, sin importar lo que él dijera o hiciera, pero está equivocado en una cosa: Esto es un problema porque lo que la gente piense lo va a mantener fuera del Salón de la Fama. Y créanme, Sosa piensa que él merece ir a Cooperstown. "¿Crees que con mis números no debería estar en el Salón de la Fama", me preguntó Sosa de forma incrédula en 2006. "¿Aló?"
¿Aló? ¿Sammy? Quienes te aborrecen te llaman, ¿puedes escucharlos ahora? Los escritos del béisbol (miembros de la asociación BBAWA que votan) están seguros que rechazarán la candidatura de Sosa a Cooperstown por la sospecha de uso de esteroides.
Subimos y bajamos nuestras figuras deportivas. Sí, Sosa hizo su propia elección y su propia cama para hablar, pero parado en su aposento hace seis años me conmovió qué tanto él no entiende porqué algunas personas lo odian.
Tengo que admitirlo, yo tampoco. Sí, a pesar de que Sosa me hizo esperar tres horas ese día para sentarse en una entrevista en la que nos hizo cambiar de locación varias veces porque no quería sentarse donde daba el sol, lidié con los golpes de superestrella porque Sosa no es diferente que ningún otro atleta con egos altos de los que he tratado. Solo que él es una persona escogida para ser odiada.
En la mente de Sosa, él solo hizo lo que el béisbol le pidió que hiciera, producir jonrones, traer de vuelta la gloria al juego y fanáticos a los parques. A nadie le importó cómo lo hizo, hasta ahora. Puede que Sosa nunca llegue al Salón de la Fama, pero si sigue viviendo la misma vida que hace seis años, puede que no le importe.
"Mi propio mundo, yo, soy feliz. Sé quién soy", dijo aquella vez.

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