jueves, 26 de noviembre de 2015

Censuran la Reina del Sur en Venezuela- narconovelas es un verdadero drama en Venezuela

Resultado de imagen para kate del castillo la reina del surLa actriz mexicana, Kate del Castillo, se quedó “sin habla” después de que el gobierno de Venezuela censurara la telenovela acerca del tráfico de drogas, ‘La Reina del Sur’, en la cual ella hace el papel de una poderosa narcotraficante. ¿La razón de esto? Glorificar la vida de los capos de la droga promueve los “anti-valores”.
Poco después de la censura, dos sobrinos de Cilia Flores, esposa del presidente venezolano, Nicolás Maduro, fueron arrestados por EEUU en Haití y llevados a Nueva York acusados de conspirar para introducir cocaína a EEUU.
“La censura en Venezuela se está expandiendo”, dice Andrés Cañizales, un experto en medios de la Universidad Católica Andrés Bello en Venezuela. Ningún gran medio de comunicación estatal reportó los arrestos, indicó. “En ese sentido, hay una especie de doble moral aquí”.
La censura ha impacto mucho a los venezolanos, amantes de las telenovelas, quienes han vuelto muy populares en el mercado negro del país los seriales de televisión acerca del narcotráfico.
Los críticos acusan al gobierno de estar implicado en el tráfico de drogas, y han bombardeado Twitter con memes, incluyendo una foto de la Sra. del Castillo con las piernas cruzadas, posando como la reina de la cocaína, y con la cara de la Sra. Flores superpuesta.
Los arrestos de Efraín Antonio Campo-Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas suceden en momentos en que también existen acusaciones por parte de EEUU de que algunos altos funcionarios venezolanos están involucrados en el tráfico de cocaína colombiana. Los cargamentos a menudo viajan hacia EEUU a través de América Central y el Caribe, o hacia Europa a través de África occidental.
Los arrestos de los dos venezolanos, quienes aparecerán ante los tribunales estadounidenses el 2 de diciembre, podrían dañar aún más las tensas relaciones entre Venezuela y la administración Obama. Pero el caso también se hace eco a nivel doméstico, donde el gobernante partido socialista del Sr. Maduro enfrentará un reto en las elecciones legislativas cuatro días más tarde.
La coalición de oposición dijo que los votantes llegan a la campaña electoral “luchando contra el riesgo de que Venezuela se convierta en un narco-estado”.
Esas elecciones tendrán lugar en medio de altos niveles de criminalidad y el empeoramiento de una crisis económica en el país rico en petróleo. Las encuestas muestran un extenso descontento con el Sr. Maduro, quien no ha podido revertir la contracción de la economía conforme ha colapsado el precio del crudo.
Además, los cargos contra los parientes de la Sra. Flores —celebrada por su esposo como la “primera combatiente” — la han puesto en el centro de atención pues está en campaña para obtener un escaño en el parlamento por el partido del Sr. Maduro.
Al enfrentar la posibilidad de perder su mayoría en la Asamblea Nacional por primera vez durante su dominio de 16 años, el gobierno está advirtiendo acerca de intentos estadounidenses de desestabilizarlo antes de las elecciones.
En el primer comentario de un funcionario venezolano de alto rango acerca de la detención de los parientes de la Sra. Flores, Diosdado Cabello, presidente de la legislatura, criticó el lunes a los agentes estadounidenses antidrogas por haber “secuestrado” a los dos hombres.
Pero para algunos, la censura del entretenimiento con temas relacionados al narcotráfico parece haber dañado la revolución.
“Es ridículo”, dice María García, una psicóloga de Caracas. “Quizás el gobierno no quiere que otras personas sepan acerca del negocio, para que no se lo quiten”.
Para Daniel Lansberg-Rodríguez, profesor venezolano en la Kellogg School of Management de la Northwestern University, va más allá de lo absurdo.
“A diferencia de sus vecinos, Venezuela y los cárteles de droga se apoyan mutuamente. Sin embargo, esos funcionarios son los que fingen sentirse ofendidos por las representaciones de traficantes ficticios en televisión”, dice. “Si los precios del petróleo siguen bajos, Venezuela debería considerar seriamente exportar la ironía”.

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