viernes, 30 de diciembre de 2011

MACORIS DEL MAR CAYO DE TRES GOLPES, PERO VOLVERA A LEVANTARSE

FUENTE EL CARIBIE PUBLICADO POR TONY PINA
San Pedro de Macorís.- De tres golpes se vino abajo aquella ciudad de luces y esplendor que originalmente surgió como la aldea Mosquitisol, luego la “Tacita de Oro” o “Sultana del Este”, y que a partir de 1851 se le confirió oficialmente el nombre de San Pedro de Macorís.De tres golpes se fue al “carajo” aquella tierra de inmigrantes cocolos y árabes, de cañaverales, escritores y peloteros: la quiebra de sus ingenios, la debacle de las zonas francas y el derrumbe del turismo de Juan Dolio y Guayacanes.


A orillas del río Higüamo sólo quedan los vestigios del progreso de una metrópolis que antaño marcó el paso del ritmo de una floreciente economía: hermosas edificaciones al estilo victoriano por donde hizo su aparición en América Latina el hormigón armado, en cuyas verjas metálicas el negro herrero aplicó la calamina en la soldadura para evitar la corrosión del salitre.
Hay evidencias de otros tiempos que atrajeron a tantos inmigrantes, incluso puertorriqueños que hoy reniegan un pasado cercano de penurias y adversidades. Pero el presente es otro.


La chimenea del ingenio Porvenir ya no humea como antes ni su sirena despierta a los obreros. Sólo el ingenio Colón, propiedad del Grupo Vicini, vomita candela de sus calderas. De los otros centrales ni siquiera quedan los hierros, no porque se “pudrieron”, sino porque impunemente se los cogieron.


Heriberto Potter, huraño y ya viejo, es el retrato del cocolo venido de las posesiones inglesias del Caribe. Caminando al mediodía sobre el puente del Higüamo, se detiene para contestar: “Vengo de hacer una chiripa; es lo que aparece. Ya no hay trabajo como antes”. Él nació en el batey Angelina, donde se radicó su familia a trabajar en las plantaciones del central.


En el parque central hay un ejército de desempleados a toda hora del día. El comercio, otrora tan dinámico, apenas se advierte. La gente se queja del desempleo y la delincuencia.


Escasas industrias, como la de jabón, de César Iglesias o la de energía, de Ege Haina, se han constituido en “muros de contención” para evitar la hecatombe de una emigración progresiva hacia otros centros laborales.


En 1970, San Pedro de Macorís producía el 80% del azúcar, el 90% del melao y la melaza; el 85% del alcohol para la fabricación de ron, y sus zonas francas empleaban a unos 70 mil obreros.


Más atrás, durante la segunda década del siglo XX, la “Tacita de Oro” fue la cuna que sirvió de inspiración a escritores y poetas que pusieron en alto la literatura dominicana. Era la época en que la “panza” del Higüamo se convirtió en “aeropuerto” para el amarizaje de aviones repletos de comerciantes inmigrantes y de renombrados artistas en recorridos de presentaciones por el Caribe.


Y más reciente en el tiempo, el auge de San Pedro de Macorís devino en una cantera de academias e instituciones educativas, como la Universidad Central del Este (UCE) que durante años fue considerada la segunda más importante del país, con una matrícula considerable de estudiantes, dominicanos y extranjeros.


Durante el boom turístico de Puerto Plata, Juan Dolio y Guayacanes lideraban sólidamente el segundo lugar en ocupación y servicios hoteleros.


No obstante ser la provincia que más peloteros de Grandes Ligas ha dado, éstos no realizan inversiones que contribuyan al desarrollo de la zona. l


Datos geográficos y poblacionales


El municipio, cabecera de la provincia del mismo nombre, tiene una superficie de 136,04 km2. La ciudad está ubicada a orillas del mar Caribe, en la margen occidental de la desembocadura del río Higüamo, originalmente conocido como Macorís. Hasta antes de 1851, la demarcación pertenecía a la provincia El Seibo.


De acuerdo a proyecciones del Censo de Población y Vivienda de 2010, el municipio tiene cerca de 300 mil habitantes, el sexto más importante en concentración urbana y el que proyecta un crecimiento entre 500 y 600 mil personas para el 2015.


Opiniones


Dorka Batista
Funcionaria municipal


Destaca la inversión que realiza el cabildo local, uno de los primeros del país que puso en vigencia el presupuesto participativo, para satisfacer las demandas de construcción de obras y de implementación de servicios de los munícipes.


José Bautista
Obrero pensionado


“Con lo que me dieron de jubilación no puedo comprar ni siquiera las medicinas. Tengo que chiripear para poder subsistir. No me he ido de aquí a otro lugar porque ¿adónde puede ir ya un viejo, solo y enfermo?”


George Madrigal
Chiripero


Se queja del auge de la delincuencia, la que atribuye al desempleo y a una juventud “que ahora no quiere estudiar, porque parece que los libros muerden”, pero que tampoco muestra interés por trabajar y labrarse un mejor destino.


JOSÉ RAMÍREZ
Empleado


Cada tarde acude al parque central, donde se entera de las cotidianidades y de las dificultades por las que atraviesan los petromacorisanos en comparación con los años de bonanza y de prosperidad económica

No hay comentarios: