jueves, 24 de mayo de 2012

UN GRAN PEDAGOGO, PERO DIFICIL.



Recuerdo como ahora, aquella tarde calurosa donde nos encontrábamos un grupo de estudiantes de pedagogía en busca de seleccionar las materias finales de la carrera.
Yo observaba desde lejos y en mi lugar de espera las facciones del director, quien era la persona que inspeccionaba personalmente los expedientes de cada uno de nosotros.
Éramos más de  cincuenta que esperábamos turnos y el calor nos agobiaba, todo esto ocurría en nuestra Universidad Central del Este.
El Lic. Reynoso, decano de esa facultad, era y es todavía; un hombre incomodo de tratar y de mirarlo a los ojos cuando está en sus faenas, con cara dura y expresión cortante que ponía en ese momento a cualquiera nervioso cuando escasamente levantaba la vista para interrogarnos.
No vacilaba para recriminarnos y decirnos las cosas claras y como eran, aunque en realidad, en el fondo era y es uno de los hombres que yo he conocido de más capacidad y de un corazón puro y siempre presto a ayudar a los estudiantes, lo que hacía contraste en ese instante con su expresión de dictador.
Nunca se me olvida aquella tarde sudorosa y agotadora y recuerdo exactamente a ese estudiante que estaba en turno frente a frente al Licenciado, quien se veía ya tan agotado por el trajín, que a ninguno de los del grupo incluyéndome a mí, nos salía el valor de pronunciar palabra alguna por miedo a que fuéramos excluidos de la selección de nuestras materias.
Cuando el sudor y la fatiga nos agobiaban bastante, de repente, el Licenciado Reynoso alzo la vista y la fijo al rostro de aquel moreno de la Romana que estaba frente a él, con esa cara tan incómoda de ver porque parece que cuando Dios repartía la belleza, este muchacho había llegado tarde y es en ese momento que se oyó la voz aguda pero con una sonrisa y un rostro agradable, el cual nos sorprendió a todos y nos hizo reír y así poder votar un poco el estrés cuando pronuncio mirándolo fijamente a la cara en forma de broma, mostrando una media sonrisa y una mirada amorosa.
¡-Coño amigo, usted si es feooooo…!

Autor: Lic. Luis Alberto Pérez Ubiera
Cholo-perez@hotmail.com

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