miércoles, 4 de mayo de 2011

El Cachanchán

Escudriñando un poco, encontré en un artículo escrito y publicado por Bernardo Vega en el periódico Hoy, una palabra indígena que me puso a reflexionar y a hacer comparaciones.
La palabra indígena que encontré, es precisamente el titulo del artículo y me impactó mucho porque veo que aquí los dominicanos a través del tiempo le agregaron otra letra (n) y en vez de cachanchán, se pronuncia canchanchán.
Me parece que es la misma palabra porque en la realidad, según el relato y la explicación que da el Almirante Cristóbal Colon a su majestad, en la actualidad su significado se aplica exactamente igual.
Aquí, el que es canchachan de un jefe de cualquier índole, está protegido y nada le pasa no importa la fechoría que cometa.
Vean lo que dice el Almirante en su relación sobre el cachanchan.
“Un cachanchán es más temido aquí que un huracán.
El principal obstáculo para hacer negocios es la existencia de los cachanchanes, una sociedad secreta como la de los templarios entre nosotros. Si un gran cacique es cachanchán de un indio poco poderoso y si un súbdito de Su Majestad hace negocios con el segundo y es engañado, o no paga lo que se le prestó, no se podría apelar al cacique buscando justicia porque ambos son cachanchanes. La vigencia de ese sistema de impunidad es, a nuestro humilde parecer, algo que dificultaría mucho los negocios, además de afectar la moral. También escapa el cachanchán al fuego redentor de la Santa Inquisición si el gran inquisidor es cachanchán del acusado de herejía o de ser marrano.
Un cachanchán es más temido aquí que un huracán, que es como llaman los tainos a las grandes tormentas y tiene más poder que un chamán. En fin, que todo es un gran can, pues siendo truhán o rufián, si es cachanchán no tiene por qué temer a la justicia.
Esto lo escribo tal y como lo vi o me lo contaron los caciques de esta isla que más de estas cosas saben. He descrito la manera de proceder de estos idólatras que, de tan raros, vienen a contradecir la lógica que formulara el sabio Aristóteles, pero eso lo creen ellos, lo practican según sus usos y así lo pongo en letra yo, misérrimo eremita, lego en cosas materiales profanas, pero fiel servidor de las órdenes de Su Señoría”.
Después de leer esto, me quedo pensando y para estar bien claro, solo me queda hacerle esta pregunta a todo aquel que lea este artículo.
¿Serán cachanchanes todos los políticos dominicanos, los policías y militares, los jueces, los diputados, los cenadores, los delincuentes, o solos son cachanchanes Hipólito Lejía y Euclides Gutierre Félix?...

Lic. Luís Alberto Pérez Ubiera
cholo-perz@hotmail.com

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